
A ustedes, que son ávidos lectores de las notas informativas en los periódicos, seguramente ya leyeron la nota titulada "lecturas de la mente", de esta semana en la gaceta. Resultó interesante el artículo puesto que, como somos aspirantes a profesionales de la conducta, nos muestra una investigación en la que se pretende descubrir cuáles son las partes del cerebro involucradas en las "experiencias místicas"; o dicho de otra manera, cómo funciona el cerebro (o debido a qué) cuando las experiencias religiosas tienen efecto directo en nuestra conducta.
Una de las conclusiones a las que se llegó, es que aquellos que se creían iluminados (como San Pablo, Jesús o Mahoma) en realidad sólo tuvieron alteraciones de tipo "epilépticas". Estos malos funcionamientos eléctricos provocan una "unión" con el entorno (o el universo). Específicamente, los involucrados son los lóbulos temporales y parietales; recuerden que el parietal es encargado de la visualización y apreciación del entorno. También resultaron involucradas las partes del Sistema Límbico (como la amígdala) que son encargados de las apreciaciones sentimentales, los cuales se relacionan con los sentimientos de bienestar y de unión con El Señor.
Otro interesante descubrimento se realizó al medir la actividad cerebral cuando los voluntarios comienzan a "hablar en lenguas": los resultados mostraron una baja en la actividad neuronal del Lóbulo Frontal... o sea que hablar en lenguas es una mera niñada (lo dice con otras palabras, claro).
Pero no todo son malas noticias para los amantes de la religión. Otro de los hallazgos concluye que las experiencias religiosas ayudan en general a la persona. Esto es debido a los estados de relajación y bienestar que se crean. Disminuye el envejecimiento, evita la depresión, mejor la atención entre otras cosas. Así es, amigos, pónganse a rezar.

Así es. He escuchado las más variadas interpretaciones de esos hallazgos. La más curiosa es la de que el hecho de que la religión se manifieste en determinadas partes del cerebro (lo cual es... lógico, todas las conductas y tendencias humanas tienen expresiones conformacionales en regiones específicas del cerebro) es una indicación de los motivos creacionales de tal relación religión-cerebro. Es decir, dicen que diosito nos puso en la cabeza el deseo de hallarlo y estar en comunión con él. Otra vez: confunden las causas con los efectos. El deso de matar también se expresa en el cerebro, el hambre, las ganas de cagar... y no por eso existe el Dios de la Mierda.
ResponderEliminarPuta madre, con esta gente... jeje.
j/e alcalá